IHCI: 78 AÑOS FORTALECIENDO LA CULTURA DE LA SOCIEDAD HONDUREÑA

February 28, 1939

IHCI: 78 AÑOS FORTALECIENDO LA CULTURA DE LA SOCIEDAD HONDUREÑA

Fundación

March 1, 1939

El Instituto Hondureño de Cultura Interamericana, más conocido como el IHCI, (o IHCIA en sus inicios) fue el primer centro binacional a nivel de Centroamérica fundado en 1939, ha contribuido a promover el desarrollo cultural de la sociedad hondureña.

Creación de la primera Biblioteca Bilingüe

April 7, 1942

A lo largo de sus LXXV años se ha identificado con la sociedad hondureña, primero ofreciendo sus cursos de inglés bajo la estricta observancia de expertos norteamericanos; se ha preocupado de fomentar la cultura creando la primer biblioteca pública bilingüe que bautizó con el nombre de “James G. Blaine” en 1942; en 1943 patrocina la primer feria del libro hondureño y americano.

LA SEDE DEL IHCI

February 28, 1959

Muchos fueron los locales utilizados con fin de brindar un servicio de calidad  en la enseñanza del idioma inglés y en el desarrollo de sus muchas actividades culturales; funcionó en la casa de Paulino Valladares, edificio ubicado entre la avenida Paulino Valladares y calle La Fuente, frente al edificio Lázarus, en 1959 se trasladó al barrio La Hoya en la 8ª avenida Juan Ramón Molina sobre calle la Isla de Tegucigalpa.

Diciembre 1959,INAUGURARSE EL LOCAL DEL IHCI

February 28, 1959

DISCURSO DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPUBLICA – RAMÓN VILLEDA MORALES – AL INAUGURARSE EL  LOCAL DEL IHCI Corte de cinta en la inauguración del nuevo local del instituto ubicado en Comayagüela, en la foto El presidente  Ramón Villeda Morales; con él Wesley M. Balbuena director del IHCI; Robert Newbegin embajador de los EU; Roberto Gómez Rovelo presidente de la J.D.; y Santiago Gradiz Ponce presidente del consejo estudiantil del instituto.

DISCURSO DEL SEÑOR EMBAJADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS – ROBERT NEWBEGIN

February 28, 1959

INAUGURACIÓN DEL LOCAL DEL IHCI Diciembre 1959 “Es para mí un honor y un gran privilegio participar en esta ceremonia. Esta tarde nos encontramos reunidos con el propósito de dedicar un nuevo edificio del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana. Con este acto reafirmamos nuestra fe en los objetivos para los cuales el Instituto fue creado: contribuir a la comprensión entre nuestros pueblos.

Primer muestra pictórica

April 8, 1960

A mediados del siglo XX atendiendo el gran incremento de la comunidad estudiantil obtiene un moderno y amplio edificio para facilitar la enseñanza, haciendo uso de la tecnología del momento; crea la primer galería de arte en 1961 y en 1963 se realiza la primer muestra pictórica con artistas nacionales y extranjeros, en 1990 organiza el primer salón centroamericano de pintura.

GALERIA DE ARTE MARIANITA ZEPEDA 1961

February 28, 1961

El fin primordial de una galería de arte, es la exposición de obras de arte para deleite del público asistente o con fines educativos. Los orígenes de estas galerías se remontan a la antigua Grecia y Roma.

Uso de Modernas técnicas para la enseñanza

February 28, 1967

En 1967 siempre innovando y haciendo uso de la tecnología del momento, el IHCI obtuvo a un costo de L 28,000.00, y bajo el auspicio del Servicio de Información de los Estados Unidos, un moderno laboratorio para la enseñanza – aprendizaje del inglés con una capacidad para 25 personas.

Personal altamente capacitado

February 28, 1978

Pero no solo de la parte física se han preocupado los miembros del IHCI, para obtener los mejores resultados y estar a la vanguardia en la enseñanza del inglés, el personal del instituto es constantemente capacitado por profesionales extranjeros. Con el objetivo de que los alumnos puedan aprovechar al máximo el aprendizaje y tener acceso a las becas que ofrece el gobierno de los Estados Unidos a nuestro país.

El paso del huracán Mitch

February 28, 1998

Sus instalaciones, equipo y preciadas obras de arte se vieron afectadas por el paso del huracán Mitch, de lo cual algo bueno surgió: todos como una sola fuerza demostraron que unidos podían salir adelante y en pocos meses estuvo nuevamente brindando sus servicios a la comunidad.

EL IHCI Y EL MITCH 1998

February 28, 1998

En ese año se cumplía su LIX aniversario. Fue un gran reto  para cada uno de los miembros de la institución, todos demostraron con entereza y valentía el reto que se les presentó, brilló el amor que sienten por la institución, su entrega y valor es ejemplo digno de imitarse hoy y siempre.

Programa American Corner

February 28, 1998

El American Corner es un programa desarrollado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y el IHCI en las ciudades de Tegucigalpa y Comayagua. Este programa está diseñado para proveer a los ciudadanos información fidedigna sobre la cultura, historia, gobierno además de enseñanza y aprendizaje del idioma Ingles, diccionarios, atlas, enciclopedias, películas  y valores de los Estados Unidos.

AccessMicroscholarshipProgram by IHCI

February 28, 2009

El programa de Micro becas Access de IHCI inicio en Honduras en el 2009 y desde entonces ha becado a más de 500 jóvenes de Tegucigalpa y Comayagua con dos años de programas de inglés, actividades al aire libre, capacitaciones sobre la cultura americana y valores.

El acercamiento cultural de los pueblos estrecha la comprensión y desarrolla la hermandad de los países y asegura la paz que todos anhelamos”… Lucian Ben Bográn

Los Centros Binacionales son instituciones autónomas que promueven el entendimiento mutuo entre el país anfitrión y Estados Unidos. La enseñanza del inglés es generalmente uno de los elementos principales en las actividades culturales, educativas e informativas de estos centros que buscan el acercamiento al arte y la cultura de las comunidades; la creación de bibliotecas públicas populares, la celebración de cursos y conferencias, muestras de arte y la edición de libros de texto son algunos de los objetivos primordiales de dichos centros.

El Instituto Hondureño de Cultura Interamericana, más conocido como el IHCI, (o IHCIA en sus inicios) fue el primer centro binacional a nivel de Centroamérica fundado en 1939, ha contribuido a promover el desarrollo cultural de la sociedad hondureña. Figuras prominentes se han encargado de la Dirección y Presidencia de la Junta Directiva, su recuerdo tiene mayor trascendencia por el meritorio desempeño de darle a la institución un lugar relevante entre las entidades de este género.

En sus amplios salones se han presentado hombres de gran intelecto, científicos, oradores y conferencistas que han dictado diversas cátedras; artistas de la plástica y del tallado han expuesto sus obras, se han presentado músicos y se ha brindado conciertos para el deleite de la concurrencia de la que han recibido meritorios reconocimientos.

Así mismo miles de estudiantes han pasado por sus aulas obteniendo el beneficio de haber aprendido un segundo idioma que les ha abierto las puertas a un mundo de mayores oportunidades, cuenta además con el sistema de educación a nivel medio avalado por el Ministerio de Educación Pública.

Notables ciudadanos hondureños miembros también del Rotary Club de Tegucigalpa, entre los que se pueden nombrar a los señores Jorge Fidel Durón, Ofelia Mendoza de Barrett, Argentina Díaz Lozano (posteriormente de Morales García), Guadalupe Guevara de Villamil, Vicente Machado Valle, Oscar A. Flores, Carlos E. Martínez, Mariano P. Guevara, Enrique Gómez, que a la par de distinguidos extranjeros como Ben M. Cherrigton, Jefe de la División de Relaciones Culturales del Departamento de Estado de Washington, aprovecharon la visita a Tegucigalpa de la señora Frances Benedit Stewart – quien viajaba por Latinoamérica en misión de paz e intercambio cultural – pensaron que Tegucigalpa, por su vocación cultural, requería de una institución donde la juventud pudiera aprender el inglés, acceder al intercambio cultural y educativo con los Estados Unidos y conectarse con el mundo más allá de sus fronteras. Fue así que quedó establecida la sociedad y se convirtieron en sus socios fundadores.

Luego de una serie sesiones y otras actividades se organizó un comité bajo la dirección de Henry Guilbert cuya tarea consistió en la obtención de becas para que jóvenes hondureños realizaran estudios en el exterior y como resultado de esta primera gestión se lograron 10 becas para realizar estudios en México.

En esta primera etapa, fiel a sus objetivos de promover la cultura, la institución se encargó de editar algunas obras como la de Luís Chávez Orosco “Morazán, héroe continental”; de Manuel Harmayabel y Jorge Fidel Durón la obra “José Cecilio del Valle” y otras más.

El IHCI, fiel a su lema “Cultura y Educación…para la nueva Generación”, continúa desempeñando su labor para mantenerse como una institución líder orientada a lograr la excelencia, fomentar el entendimiento, desarrollo e integración de la comunidad y estrechar lazos de amistad y cooperación entre los pueblos del mundo. Para contribuir eficazmente a mejorar la educación, fomentar el desarrollo de las artes y la cultura en un ambiente de paz, armonía y fraternidad entre los hombres.

A lo largo de sus LXXV años se ha identificado con la sociedad hondureña, primero ofreciendo sus cursos de inglés bajo la estricta observancia de expertos norteamericanos; se ha preocupado de fomentar la cultura creando la primer biblioteca pública bilingüe que bautizó con el nombre de “James G. Blaine” en 1942; en 1943 patrocina la primer feria del libro hondureño y americano; a mediados del siglo XX atendiendo el gran incremento de la comunidad estudiantil obtiene un moderno y amplio edificio para facilitar la enseñanza, haciendo uso de la tecnología del momento; crea la primer galería de arte en 1961 y en 1963 se realiza la primer muestra pictórica con artistas nacionales y extranjeros, en 1990 organiza el primer salón centroamericano de pintura.

Se ha ocupado de fomentar el arte en todas sus expresiones, en 1966 funda la primera escuela de ballet; pero también tiene recuerdos no tan gratos, como cuando en 1998 sus instalaciones, equipo y preciadas obras de arte se vieron afectadas por el paso del huracán Mitch, de lo cual algo bueno surgió: todos como una sola fuerza demostraron que unidos podían salir adelante y en pocos meses estuvo nuevamente brindando sus servicios a la comunidad. Para hacer frente a un nuevo siglo lleno de retos que superar…

Muchos fueron los locales utilizados con fin de brindar un servicio de calidad en la enseñanza del idioma inglés y en el desarrollo de sus muchas actividades culturales; funcionó en la casa de Paulino Valladares, edificio ubicado entre la avenida Paulino Valladares y calle La Fuente, frente al edificio Lázarus, en 1959 se trasladó al barrio La Hoya en la 8ª avenida Juan Ramón Molina sobre calle la Isla de Tegucigalpa. Pero debido al incremento del alumnado y de sus muchas actividades se hizo necesario que los miembros de la institución precisaran un lugar más amplio, acondicionado y con mejores condiciones pedagógicas.

Actividades encaminadas a la adquisición de un nuevo local que reuniera esas condiciones fueron realizadas por la Junta Directiva que asumió los destinos del instituto para el año 1956-1957 con Carlos C. Colindres a la cabeza quienes solicitaron al entonces Jefe de Estado don Julio Lozano Díaz que se les autorizase la emisión de un sello postal en conmemoración del XVIII aniversario de la institución. El resultado fue muy halagador ya que mediante decreto No. 1165 del 13 de diciembre de 1957 se autorizó la emisión de los sellos postales conmemorativos en denominaciones de uno, dos, cinco, diez, veinte, treinta y cincuenta centavos y de uno, dos y cinco lempiras.

De la venta total de los sellos, el IHCI recibiría la cantidad de L 100,000.00 que formaría parte de un fondo mediante el cual se lograría adquirir su propio local.

Cabe mencionar que para el diseño de estos sellos postales, se tomo como base un logo elaborado por Mariana Zepeda, en el que expresó la unión de ambas naciones con las banderas cruzadas sobre un libro abierto significando que solo a través de la educación es posible el desarrollo de los pueblos.

El dinero no llegó sino mucho tiempo después. Esta misma directiva logró que a través del decreto No. 1864 del 19 de marzo de 1956 se le concediera a la institución la personería jurídica.

Posteriores directivas obtuvieron resultados más inmediatos como las negociaciones realizadas con los directivos de la Tela Railroad Co., propietaria de un local ubicado en la calle de Los Poetas ó 2da avenida ó Calle Real de Comayagüela que se consideró apto para los intereses particulares del instituto. Valioso fue también el aporte brindado por instituciones públicas y privadas para la adquisición del edificio, entre ellas el Banco Central de Honduras, la Standard Fruit Co., la New York and Honduras Mining Co., el Banco Atlántida, Brown and Root, Pan American, Textiles Río Lindo, HIASA, Banco de Honduras, SAHSA, Cervecería hondureña, Quimicas Dinant, Esso Estándar Oil, Banco el Ahorro Hondureño, Delmar Foundatión, Au Bon Marche, Osmond Maduro, MEHSA, Librería Navarro, René Sempe, Merriam y Merriam, Juan Elías Fléfil, Hotel Lincold, Víctor de Groote, Luís Kafie y Cia, Petrolera Chevron, Importadora Comercial, Compañía de Seguros Interamericana, La Económica Agencia Merzs, Agencia Matews, y el Hotel Prado.

A este amplio centro se trasladaron las oficinas y las aulas de clases para brindar un mejor servicio a los muchos alumnos que año a año ingresaban a la institución.

Hace 19 años que en una cena del Rotary Club de Tegucigalpa, hablábamos sobre la conveniencia de la fundación del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana. Allí estaban entre otros, el licenciado Jorge Fidel Durón y el p.m. Miguel Díaz Gómez, compañeros rotarios aquí presentes en estos momentos, en que se inaugura el amplio y elegante local del Instituto. Recuerdo que se encontraba en Tegucigalpa, como primer Secretario de la Embajada Americana el señor Latimer, y juntamente con él celebramos las primeras reuniones en el local que ocupara el Instituto, esquina oriental del edificio del Ducan Maya Tavern. Allí se acordó entre otras cosas que se organizara una galería de retratos de los grandes de América. Al elegirse la primera directiva, precisamente en este mes y en estos días hace 19 años, figuré como miembro directivo.

Las funciones de este Instituto tienen una gran trascendencia dentro de la vida democrática del continente. Ya no hay que seguir hablando de dos Américas, sino de una sola forjada en la lucha de la cultura occidental contra la antidemocracia anticristiana. La simbiosis de la cultura nórdica y nuestra cultura hispanoamericana constituye un baluarte de la civilización americana. Los Estados Unidos, dentro de sus normas disciplinarias de vida y sus actividades esencialmente realistas, fortalecen la enseñanza verbalista e intelectualista de los países de Hispanoamérica. La conjunción de ambas culturas es necesaria para hacer frente a las responsabilidades que tiene América como continente de la libertad.

Y estas diferencias emanan desde la conquista, cuando los españoles derramaron su sangre con decisión y coraje para ampliar las posesiones de la corona, mientras los ingleses se hacían acompañar de sus esposas, plantando sus hogares, para fundar nuevas ciudades, con una mentalidad realista, de grandes proyecciones al porvenir. Desde allá emanan nuestras diferencias substanciales, pero el destino de América es uno, y unidos tenemos que defender nuestra civilización cristiana y democrática.

Como ha dicho mi estimado amigo, el señor embajador Newbegin, soy de los fundadores de este Instituto, y en esa condición y como Gobernante, me place ofrecer siempre mi cooperación. Deseo aprovechar esta oportunidad para felicitar a los directivos del Instituto por haber logrado la instalación de sus oficinas y dependencias en este lugar, donde la amplitud y el confort servirán de estímulo a los muchos alumnos que aquí nutren sus inquietudes intelectuales”.

Muchas gracias.

Es para mí un honor y un gran privilegio participar en esta ceremonia. Esta tarde nos encontramos reunidos con el propósito de dedicar un nuevo edificio del Instituto Hondureño de Cultura Interamericana. Con este acto reafirmamos nuestra fe en los objetivos para los cuales el Instituto fue creado: contribuir a la comprensión entre nuestros pueblos.

Hoy, viviendo como estamos en un mundo que se ha contraído hasta convertirse en una gran vecindad, nadie necesita ser instruido sobre la necesidad de lograr una mejor comprensión entre las naciones. Cualquier acto nuestro seguramente afectará a nuestros vecinos. Nuestro problema consiste en que esta gran vecindad todavía no es la colectividad ideal que cree el individuo común, y en cuya realización todas las naciones, todos los pueblos y todos los individuos deben responsabilizarse.

Desde la época de su independencia, nuestro hemisferio ha sido ejemplo para el resto del mundo de la forma en que puede trabajar una comunidad de naciones. Reconociendo problemas comunes los países de nuestro hemisferio se han acercado y se han hecho más fuertes, logrando una uniformidad de propósitos que les garantiza la supervivencia política como naciones independientes. Nuestra cooperación es simbolizada por la Organización de los Estados Americanos que es quizá la más perfecta organización internacional de la historia. No se puede negar que nuestra comunidad de naciones ha tenido problemas, pero el éxito con que han sido resueltos ha sido perenne inspiración para que los demás países del mundo hayan intentado algo parecido, primero como la Liga de las Naciones y más tarde como las Naciones Unidas.

Originalmente, fueron principalmente consideraciones políticas las que mancomunaron a nuestros países en esfuerzos comunes, con el propósito de protegerse de intervenciones externas. Pero en años recientes, particularmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hemos encontrado muchos medios de cooperación para nuestros problemas económicos comunes. Ambos factores -el político y el económico- son sumamente importantes en las relaciones entre las naciones, pero es sin duda a través del intercambio cultural y entendimiento mutuo que todos nos damos cuenta de los lazos que en realidad nos unen – los lazos espirituales.

Este Instituto es en esta nuestra ciudad, la expresión física de nuestro deseo de conocernos mejor, el uno al otro, y apreciar nuestros mutuos valores,

Este paso es de gran significación para los extranjeros que se hallan aquí en Tegucigalpa, porque se da a ellos la posibilidad de apreciar y beneficiarse de la cultura del mundo de habla española y, lo que es por supuesto más importante, la capacidad para ser miembros de esta comunidad durante el tiempo en que ha de ser su hogar.

En estos pocos minutos hemos pasado de los principios a los medios de lograr nuestros objetivos comunes. Si nosotros estamos de acuerdo en que una mejor comprensión entre los hombres es un fin laudable, entonces también debemos estar de acuerdo en que este Instituto – trabajando hacia el logro de esos fines por el más efectivo de los medios que es la cultura – es un organismo importante en nuestra comunidad.